domingo, 2 de noviembre de 2014

Llueve.

 La lluvia y el viento azotaban su ventana como un látigo, formando una pequeña catarata en el vidrio. No se veía absolutamente nada a través de el. Pero a pesar de aquel malhumorado clima, ella estaba feliz. Bueno, feliz en la medida en que su cabeza se lo permitía. Físicamente se encontraba de maravillas, pero emocionalmente estaba hecha un desastre. 
 Creía firmemente que cada lluvia se llevaba con ella una parte de su tristeza. Al otro día, cuando el sol se asomaba detrás de todas aquellas nubes oscuras y enojadas, se sentía un poco mejor. Solo un poco.